David Slade (autor de la incomoda Hard Candy ) evita caer en los tópicos de las películas de vampiros y nos presenta un producto más que correcto, atractivo y muy entretenido, por cierto basado en la novela gráfica de Steve Niles y Ben Templesmith, que pese a algunos errores de bulto sobre todo en el aspecto narrativo, salva con nota el reto de tratar de revitalizar un subgenero dentro del cine de terror del que se ha dicho practicamente todo.
Los personajes son bastante creibles, pese al inexpresivo Josh Harnett en el papel del sheriff que trata de poner a salvo a sus conciudadanos, tambien se agradece la ausencia en el reparto de los niñatos típicos en este tipo de peliculas. Melissa George cumple en el papel de ex pareja de Harnett y Danny Huston está terrorífico como lider del grupo de vampiros.
No solo la oscuridad y la nieve se cierne sobre los personajes, tambien la angustia y la sinrazón de este inexplicable ataque castiga a un grupo de ciudadanos que ven interrumpida su monótona existencia por un fenómeno que no aciertan a entender. La película mantiene vivo el ritmo a lo largo de sus casi 2 horas de metraje, aunque Slade no maneje del todo bien el pulso narrativo, donde el irregular paso de los dias de asedio vampírico impide que veamos como este afecta a los personajes. En el lado positivo destacar la tipología de los vampiros, alejados de todo aspecto refinado y elegante al que tan acostumbrados nos tenían trabajos precedentes, y convertidos aquí en bestias trepadoras y despiadadas que se expresan en un idioma propio (otro acierto del film). Igualmente de agradecer es el intento de no repetir esquemas previos y ese ahinco por huir de lo obvio (¡ese final!).
Al acabar la película te queda esa sensación de que posiblemente habrá que volver a ella como pelicula de referencia cuando pase el tiempo y de que Slade puede ser un director a seguir. La producción de Sam Raimi, un maestro del cine de terror, recupera los 30 millones de euros invertidos pese a no contar con ninguna estrella de renombre, recaudando tan solo en EEUU 40 millones de euros y confirmando la máxima de que es posible hacer cine de calidad en un genero castigado por subproductos de ínfima calidad y encima hacerlo rentable.
Lo Mejor: La huida de elementos comunes.
Lo Peor: La confusa temporalidad durante la mayor parte del film. Ote Medina |